
Menudo comienzo de año. A nivel global, el ruido no da tregua: cambios abruptos, imágenes intensas y una sensación constante de tensión.
Ante este escenario, el arcano de La Templanza nos recuerda que no siempre se trata de reaccionar, sino de regularnos. De no añadir más prisa al caos ni más juicio al conflicto.
Cultivar equilibrio interno también es una forma silenciosa de aportar al mundo. Incluso el humor puede cumplir esa función cuando nace desde un lugar consciente: sin evadirnos de la realidad, pero sin permitir que los acontecimientos deterioren nuestra salud mental.
La Templanza no propone desconexión, sino una forma más lúcida de estar presentes.

A veces, el mayor acto de responsabilidad es aprender a sostener el equilibrio.

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